La capa de ozono puede reducirse en semanas.
En las próximas semanas podría producirse la reducción más seria de la capa de ozono en el norte de Europa desde que comenzaron las mediciones del manto que protege a la Tierra de los rayos ultravioleta del sol. Según la Unidad Europea de Coordinación de Investigaciones sobre Ozono, esto se debería a condiciones climáticas inusuales en la alta atmósfera sobre el Ártico, informó la BBC.
La estratosfera, donde se encuentra la vital capa, ha registrado su invierno más gélido en los últimos 50 años, además de un número extraordinariamente alto de nubes. Estos factores no hacen más que acelerar el ritmo al cual las sustancias químicas emitidas por la actividad del hombre destruyen el ozono.
“Las condiciones meteorológicas que estamos viendo recuerdan, e incluso superan, las registradas en el invierno de 1999-2000, cuando se produjo la peor pérdida de ozono que se ha observado”, advirtió el doctor Neil Harris, de la mencionada unidad, que tiene su sede en la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno que se crea y destruye constantemente en la estratosfera, a entre 10 y 40 kilómetros de la superficie terrestre. En una atmósfera no contaminada, este ciclo de producción y descomposición se encuentra en equilibrio.
Pero no ocurre así cuando las sustancias químicas generadas por el hombre, como los clorofuorcarbonos (CFC) usados en refrigeración y aerosoles, alcanzan la estratosfera. Allí, esas sustancias son separadas por los rayos solares, en un proceso que libera átomos de cloro que contribuyen a la destrucción del ozono.
El agujero se extenderá el norte de Europa
Por el momento, el área donde la capa se está reduciendo considerablemente soporta fuertes vientos, lo que aísla al Ártico del resto del sistema climático global. Sin embargo, los científicos creen que esa barrera natural desaparecerá en las próximas semanas y que el agujero de ozono en la región se extenderá hacia el sur, cubriendo el norte de Europa.
Esto significa que la población estará más expuesta a los rayos ultravioleta, con el consiguiente incremento del riego de cáncer de piel. “Seguiremos esta evolución día a día, e informaremos al público y a las autoridades si la situación empeora”, afirmó el doctor Harris.



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#1 | Comentario #111 by Maruxía on 31 Enero 2005 @ 21:06
Este es un tema muy peliagudo, Miguel, que junto con el que hace referencia al efecto invernadero, se puede decir que son las dos caras de la misma moneda y cuyos efectos ya están empezando a ser devastadores. Éstos van mucho más allá de la alarmante incidencia en el cáncer de piel humano o melanoma, quedando también reflejados en todos los ecosistemas terrestres, animales y vegetales, en forma de (también) cáncer de piel en animales e infecciones masivas, alteraración de forma y creciciento de las plantas, pérdidas de biodiversidad y especies, etc. También incide de una forma notable en la contaminación del aire al hacer que se incrementen los niveles de ozono en la superficie terrestre, sobre todo en áreas urbanas, causando problemas respiratorios en muchísimas personas y agravamiento del asma en quien lo padece.
La adopción de medidas con carácter internacional comenzó allá por los setenta cuando los científicos detectaron enormes vacíos en la capa de ozono que configura la estratosfera; fue a raiz de ese momento que se comenzaron a estudiar y proponer diversas métodos paliativos y de freno en esa acelerada y sistemática destrucción. Por supuesto, las controversias científicas y el choque de importantes intereses económicos, hicieron que avanzara despacio (o que prácticamente no avanzara) la implantación de medidas correctoras. Algunos paises se hicieron eco político del asunto y rápidamente prohibieron el uso de los CFCs como propelentes en los aerosoles, pero la industria avanzaba y, paralelamente, se fueron descubriendo nuevos usos para los CFCs y productos similares. Esto hizo que la producción y emisión a la atmósfera de productos destructores de la capa de ozono creciera desproporcionadamente.
Pero el problema crecía y crecía y algunos científicos estaban realmente alarmados porque veían que la producción de sustancias dañinas seguía aumentando y ello se reflejaba en el tamaño, cada vez más grande, de los “agujeros”. Este estado de cosas condujo a la constitución de la Convención de Viena en 1985. Fue aquel un tiempo de arduas negociaciones internacionales que culminaron en la firma del Protocolo de Montreal
El primer Protocolo de Montreal proponía la reducción a la mitad de los CFCs para el año 1998. Las siguientes mediciones realizadas después de la firma de este primer acuerdo demostraron que el daño en la capa de ozono era mayor de lo previsto y en 1992 la comunidad internacional firmante del Protocolo decidió acabar definitivamente con la fabricación de halones en 1994 y con la de CFCs en 1996, en los países desarrollados.
Las medidas tomadas en este acuerdo supusieron un balón de oxígeno (nunca mejor dicho) porque gracias a ellas, las emisiones de sustancias destructoras del ozono disminuyeron considerablemente. Hay que entender que, desde que se liberan estas sustancias hasta que se forman los dañinos niveles de cloro en la estratosfera, transcurre un período que comprende entre los diez y veinte años, por tanto, durante todos estos años, los niveles de cloro atómico han seguido aumentando, pero es de suponer (si otras circunstancias no lo impiden como parece que la alarmante y alarmista noticia que da pie a esta reseña parece expresar) que estén ya empezando a disminuir. Los cálculos más optimistas vaticinaban (hasta ahora) que dentro de treinta o cuarenta años, podría estar restituida la original capa de ozono.
Parece el final feliz de la película ¿verdad?. Personalmente, opino que peca de exceso de optimismo pero no porque no crea que ello no pueda suceder sino porque observo, día a día, cómo pensamos, cómo actuamos y veo demasiados indicios en todos los ámbitos (sobre todo los que se refieren al medio ambiente) que me conducen a una suspicacia social preocupante. En fin, aquí si que “hay motivo”; hay motivo para la reflexión acerca de nuestros actos y sus consecuencias en el medio. De una cosa sí estoy segura y es de que la mejor política, lo que realmente da resultado en lo particular y en lo global, es el profundo entendimiento de nuestra verdadera implicación para con esta tierra, nuestro hogar, el hogar de todos