Protocolo de Kioto, por Maruxía
Una simplificación voluntaria de nuestro estilo de vida no está por encima de nuestra capacidad, pero, desgraciadamente, está muy lejos de nuestros deseos. La actual vida que llevamos, con las necesidades y exigencias que comporta, es la disculpa perfecta para no tener que cambiar nuestra postura porque la inercia del orden que hemos creado es muy poderosa. Estamos buscando excusas constantemente para no cambiar nuestra cómoda actitud y, desde hace ya bastantes décadas seguimos arrinconando el tema pensando que tal vez no sea necesario decidirse ahora mismo, dejando “el pastel” para próximas generaciones.
No obstante, yo creo que, en este punto, todos vamos perdiendo poco a poco la inocencia. No podemos creer ya a estas alturas a los que nos dicen que estas informaciones del corto plazo del efecto invernadero, del desastre climático y sus consecuencias, etc., no son más que fantasmadas apocalípticas de cuatro visionarios que siempre intentan desestabilizar el orden establecido con oscuras intenciones. Digo que no podemos creerlos, como hemos hecho siempre, y pensar que al final todo acabará bien, porque creo que la conciencia global de este problema acuciante, ha calado, con mayor o menor arraigo y gracias a la sensibilidad de muchos, en la conciencia individual de cada uno y hemos atisbado, por primera vez, nuestro grado de responsabilidad personal en el asunto. Sabemos que es un problema que no podemos soslayar ni un minuto más. Las cantidades de estos compuestos químicos en la atmósfera (sobre todo las de dióxido de carbono) rozan ya lo intolerable y lo que nos jugamos es …, todo.
Se impone cambiar las directrices básicas de la voraz tecnología actual y dejar de lado ese postulado científico que indica que los últimos avances hay que ponerlos enseguida en práctica porque ello está conduciendo a esa espiral monstruosa que se ha convertido en una regla matemática: a mayor sobreabundancia generada por esa misma tecnología punta con el consiguiente agotamiento de los recursos, mayor cantidad de desastres de todo tipo ante los cuales estamos cada vez más indefensos (no podemos decir que no estemos asistiendo a gran variedad de ejemplos de estos desastres cada día en el mundo).
Habrá que seguir investigando, sí, tanto en el plano científico como en nuestras actitudes y compromisos personales, pero buscando métodos equilibrados para permitir que esto siga funcionando.
Para empezar, lo más importante que debemos hacer, es reducir, de manera drástica y de inmediato, el consumo de carburantes fósiles. Lo siento. No es una opción por la que debamos o no decidirnos: es algo imprescindible si queremos elegir un futuro viable con la continuidad de la vida en este planeta. Consecuencia directa de esto es que debemos aprender a vivir mejor con menos cosas. Para mi, el verdadero “status” de una persona no se mide por la potencia de su coche y la cantidad de metros cuadrados de su casa sino por su compromiso con la vida y por su facilidad para vivir “mucho” utilizando poco (ya sé que puede parecer un principio ideológico pero no es más que un postulado vital en el que creo).
El Protocolo de Kyoto (que ya sabéis que entra en vigor el 16 de febrero de 2005 después de siete años de arduas negociaciones con la ratificación final de Rusia), es sólo un primer paso pero crucial en un largo camino que nos deberá llevar durante este siglo a un nuevo sistema energético basado en la eficiencia (hacer más con menos) y en las energías renovables como fuentes energéticas.
La naturaleza ya no está en garantía.
¿Estamos todos?



2 comentarios »
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#1 | Comentario #124 by ACARS on 15 Febrero 2005 @ 20:23
El cambio climático provocará efectos desastrosos en España, según Medio Ambiente
La temperatura puede ascender de media siete grados y el mar un metro
España será uno de los países más vulnerables al cambio climático, y según las previsiones más pesimistas, en el último tercio del siglo la temperatura media podría subir hasta siete grados en verano y el nivel del mar un metro, lo que haría desaparecer numerosas playas e inundar el delta del Ebro, Llobregat, la Manga del Mar Menor o la costa de Doñana, además de inundar zonas construidas.
Además del aumento de las temperaturas, el cambio climático provocará en España una disminución de las precipitaciones y de la disponibilidad de agua, sobre todo en primavera, una reducción de la productividad de las aguas pesqueras, desajustes entre animales predadores y sus presas, pérdida de biodiversidad, aumento de catástrofes naturales e importantes afecciones sobre la salud humana.
Estas son algunas de las conclusiones de un estudio sobre los impactos en España del cambio climático, elaborado por la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Macha y en el que han colaborado 400 investigadores.
Más vulnerables a las especies invasoras
El calentamiento que sufrirá España afectará también a animales y plantas, ya que favorecerá la expansión de las especies invasoras, y algunos ecosistemas acuáticos continentales pasarán de ser permanentes a estacionales y otros desaparecerán.
Los cambios que sufrirán esos ecosistemas acuáticos afectarán a la conservación ambiental y a sectores como el turismo, la protección ambiental, el abastecimiento de agua o la pesca continental, y en los ecosistemas marinos se prevé una reducción de la productividad de las aguas.
Previsible aumento de la mortalidad
Entre los efectos sobre la salud humana, los investigadores auguran un aumento de la mortalidad a causa de las olas de calor, que serán más frecuentes y más intensas, y es previsible un aumento de enfermedades transmitidas por mosquitos (dengue o malaria) o por garrapatas (encefalitis), así como un agravamiento de los problemas de salud causados por las altas concentraciones de contaminación en la atmósfera.
Fuente:cadenaser.com
#2 | Comentario #125 by laleti on 16 Febrero 2005 @ 22:21
“La raíz básica de nuestra crisis cultural reside en la aterradora falta de ternura y de solicitud de unos para con los otros, de todos para con la naturaleza y para con nuestro propio destino” L. Boff