Desarrollo sostenible, y que más?
Existe una corriente de gente, más que corriente, ávida del uso de palabras o frases hechas, puestas de moda por los alardeadores de nuevos conocimientos o de estar a la última en “decires” que, al final, de tanto decirlos, se vuelven impertinentes a los oídos de la gente de pueblo , como yo.
Serán seguramente los de capital, de barrio rico y de calle con nombre de filósofo o literato, o premio Nobel de algún arte, los que ahora llegan desde no sé qué lejanías a salvarnos, a los de pueblo, repito, del gran mal de la humanidad, esto es, o será, digo yo “el desarrollo sin sostener”, ya que casi toda frase o expresión tiene su antónimo o antagónico, que viene a ser lo mismo para nosotros, los de pueblo; y es que nosotros, los de pueblo, debemos andarnos con sumo cuidado con lo que decimos, porque enseguida se nos malentiende o no se nos entiende, que es disculpa más fácil para el que no quiere discutir por miedo a perder sus razones, o mejor dicho, su dogma.
Ahora, pasados los años, acabada la lucha urbana, esa por la que nunca han luchado, seguramente por miedo. Por miedo al vecino o a perder el empleo y de ese modo el dinero que hace falta para alimentarse y sobrevivir a diario.
Pero una vez perdido el miedo o siendo portador de buen escudo, es más fácil disparar ya que las balas no rebotan. Uno llega y pasa a ser reservista o pensionista y entra en el mundo de los asalariados “no despedibles”, ya que su convenio tan solo contempla las subidas salariales a primeros de año para adecuarlas al coste de la vida y así poder ir tirando hasta que llegue la hora de lo que sea; del té, de la partida o de morir.
Se pasan media vida conformándose con lo que le dan, obedeciendo y corriendo disciplinado a misa, si es el caso y, por fin, llega el momento de la venganza,
Llegan al pueblo, propio o alquilado, que hay pueblos de sobra en este país; todos esos pueblos que dejaron vacíos cuando se marcharon a buscar otra vida en esos lugares que debieron llamarse “de desarrollo insostenible”, donde ganaron sus dineros y donde devengaron una renta que les ha retornado hasta aquí, justo el lugar, dónde subidos en un púlpito imaginario, creado por su impropia imaginación, dicen lo que piensan y lo que hubieran pensado en otro tiempo de no estar comprados por otra sociedad, la desarrollada.
No es éste el perfil único del predicador del desarrollo sostenible, pero es uno de ellos. Supongo que los predicadores más eficaces se situarán en foros más amplios que los que puede haber en nuestros pueblos.
Nada más llegar nos predican (y a veces nos dan ejemplo colocándose en la trasera de su casa una colmena o dos, para comer rica miel, pura, sana y natural, que de San Francisco ya han comido bastante) que tenemos que crecer dentro de un orden, “tenemos que crecer sosteniblemente”, por el bien de la humanidad, para salvar a la humanidad y a todos los que hasta el día de hoy no se acordaron de nuestro pueblo ni para venir de vacaciones.
No se preocupen ustedes y dejen de gastar palabrería con nosotros, que de predicadores estamos hartos… los de antes con sotana y los de ahora con Lacoste. Si lo que pretenden es que nos unamos a ese “crecimiento sostenible” lo llevan claro. Ahora, que todos ustedes han crecido como les ha venido en gana, que malgastaron electricidad, agua y hasta dinero cuando les apeteció, ahora vienen a cacarear que nosotros, los del pueblo, tenemos que entrar en su tontería y crecer sosteniblemente.
Poco se acordaron, cuando vivían cómodamente en sus ciudades, con buena luz, con toda clase de aparatos y lujos, de nosotros, que no teníamos absolutamente de nada, que hasta una mala helada invernal nos dejaba con el cuerpo temblando porque otra helada sería letal para poder alimentar a nuestro hijos o a nuestro ganado, que en casa todos éramos iguales y aun hoy no he decidido cuales fueron más importantes para llegar hasta aquí.
Ahora vienen a decirnos que tenemos que trabajar para ustedes, que tenemos que recoger no sé que mierda que hay tirada por las arboledas de pinos plantadas por ustedes, para llevarla a quemar para crear una energía que ustedes y sus jefes llaman “renovable” y que, por supuesto, gastarán ustedes, ya que nosotros apenas tenemos un tendido eléctrico.
Les digo, vivan en paz.



1 comentario »
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#1 | Comentario #153 by Mandacarallonahabana on 10 Agosto 2005 @ 10:16
Un amigo me envió este artículo. No lo había leído y eso que os visito casi a diario. Por lo que veo, (ya que no resido en Galicia), en vuestra web se nota algo nuevo, como si algo se estiviera moviendo aparte de la constante impasibiidad de Galicia. Veo que protestáis, os quejáis, poneis pegas a casi todo, o a muchas cosas al menos, que no es poco, en una Galicia sumida en el apalancamiento histórico.
Refiriéndome a este artículo quiero deciros que son verdades como puños y que decir las cosas claras es lo mejor para nuestra Galicia y seguramente para todos.
Gracias por publicar las cosas que envío. Es evidente que no manejo el idioma correctamente pero es como lo aprendí de niño en Galicia y tampoco tengo demasiado interés en parecerme a los del Telexornal, a estas alturas.
Unha aperta
Bueno, y las fotos me tienen alucinado, estoy haciendo una verdadera colección gracias a vosotros