Carta a algún gobernante bienintencionado, que alguno habrá
Me alegro mucho de que estén tan interesados por la salud de los ciudadanos y les agradezco tanto interés y tanta prohibición. Entiendo que prohibir no es fácil, por lo que estoy seguro de que lo hicieron lo mejor que supieron o pudieron.
Debo agradecerles que intenten conseguir que la gente no se muera, o al menos que no se muera de manera absurda, como puede ser a causa del fumar.
Estoy completamente de acuerdo en que no permitan fumar en los lugares de trabajo y en todos los lugares donde la convivencia entre fumadores y no fumadores sea obligatoria.
Estoy también de acuerdo con que no se fume en los bares ni restaurantes, que ya es estar de acuerdo, para un fumador empedernido como yo.
Yo iría más lejos, prohibiría fumar en cualquier lugar de concurrencia pública, como puede ser en la calle o en el campo.
Pero lo que lamento es que no vayan a conseguir nada o casi nada, ni prohibiendo ni sin prohibir, aparte de sustanciosas multas que, a buen seguro irán bien para alguna inversioncilla que tengan previsto por ahí.
Podrían, ya que están puesto a prohibir, fabricar tabaco, y menos a bajo coste, como el que están permitiendo fabricar; que a buen seguro, será de menor calidad que el de precio caro. Entendiendo por más o menos calidad la capacidad de matar que tenga. No se por que me da en la nariz que encima el tabaco barato, sin duda destinado el mercado más joven, dará una muerte más dolorosa aún.
Y hablando de jóvenes, qué hipócritas son ustedes y que poca vergüenza tienen. Intentan prohibir el fumar a los que ya tenemos cierta edad y estamos en el más alto grupo de riesgo ante un infarto o una grave enfermedad y a la vez promueven veneno más barato, para iniciar a los de menor poder adquisitivo, los jóvenes; y es que el gusanillo vicioso de los impuestos no hay quién se lo quite a ustedes, ni siquiera la salud futura de nuestro hijos. Nuestro hijos les importan un pito, realmente no creo que les importen ni siquiera los suyos; a lo mejor no tienen hijos jóvenes pero a buen seguro que tienen nietos o hijos de amigos.
Su ironía no tiene límites ya que a ustedes lo que menos les importa es que la palmemos, lo que sí les duele es que estemos eternamente enfermos en sus hospitales, los que tantas promesas electorales les cuestan y a nosotros tantos impuestos. Los cementerios no son su responsabilidad. Igual que dejan que la gente se mate en accidentes de tráfico. Igualmente los que les importan de las estadísticas del fin de semana o del puente, en cuanto a accidentalidad no es la que nos enseñan a nosotros, sobre el número de muertos. En la letra pequeña de la noticia están la cantidad innumerable de lisiados que quedan hospitalizados y cobrando pensiones del estado.
A ustedes les duele lo que les duele, los votos y las estadísticas desfavorables, lo demás es problema nuestro, de los gobernados, de los “daosporculo” que andamos por ahí, revoloteanando hasta palmarla de una manera u otra.
Bien podrían aprovechar la LOE que tienen por ahí dando vueltas y que tampoco sabe dónde posarse y dar clases a los niños sobre los males del tabaco y convencerles de la magnitud del problema, haciendo que no lleguen a fumar nunca, en vez de enfrascarse en si le dan más dinero a los curas o menos a los colegios.
Si convencieran (dudo de su capacidad) a los jóvenes no tendrían que prohibir a destiempo y en pocas generaciones no habría ni un solo fumador. Pero volvemos al problema de siempre, su visión es escasa y de corta distancia…¡qué les importa a ustedes el futuro más allá de los cuatro años de legislatura!
Nota 1: Por qué siguen subvencinando la plantación de hoja de tabaco?
Nota 2: Dejen de tomarnos el pelo, hombre.
Miguel


