Nuetro viaje a la Tierra del Fuego
Con dos BMW 650GS, una 1200GS y el vehículo de ayuda nos pusimos en camino el día 8 de Noviembre rumbo a Ushuaia, iniciando la primera etapa con destino a Mar del Plata.
Antonio, Pedro, Lalo, Ruben y Miguel, con mucha ilusión y sin mirar atrás nos pusimos en marcha en cuanto terminamos los preparativos en Buenos Aires.
El día 8 de Noviembre comenzamos a rodar, con rumbo a Mar del Plata, donde hicimos noche, después de recorrer 510 kilómetros. Buena carretera, prácticamente autovía, con amplios arcenes y “banquinas”. Aunque el asfalto era bueno, en esta autovía, como en todas las argentinas están permitidos algunos giros a la izquierda, por lo que resulta peligroso, al menos hasta que te acostumbras.
Partimos por esta autovía nº 2 hasta encontrarnos con la Ruta 3, que lleva hasta la Tierra del Fuego. En el trayecto pasamos por Pinamar, Villa Gesel y Cariló.
Al día siguiente salimos con destina a Bahía blanca, por Tandil, donde enlazaríamos con la Ruta nº 3, siguiendo por Benito Juárez y Tres Arroyos, llegando a Bahía Blanca, después de recorrer 500 kilómetros, también por buenas carreteras. A la llegada nos estaba esperando, en la carretera, Juanjo que nos llevó al periódico de la ciudad para hacer una pequeña entrevista y una fotografía del grupo, (gracias Juanjo) dejando asi constancia de nuestro paso por Bahía Blanca.
A Las Grutas llegamos al día siguiente, después de pasar por Río Colorado y Conesa, también con asfalto bueno. Día soleado aunque ya empezaba el frío a tomar posiciones. Llegamos Puerto Madryn el Sábado a última hora de la tarde, después de tomar la carretera que nos llevaría a Puerto Pirámides, en Península Valdés. Esta etapa será inolvidable. En Puerto Pirámides pudimos realizar una visita excepcional a la ballenas que reposaban con sus crías en la bahía. Al acercarnos en nuestra embarcación, de unos 20 pasajeros, a la playa de El Doradillo, nos encontramos con un espectáculo singular de ballenas adultas con un buen número de crías. Resulta increíble como llegan a estar tan cerca que las hubiéramos podido tocar con la mano e incluso pasando por debajo de nuestra embarcación… menos mal que no se pusieron nerviosas con los flases, ya que todos nos volvimos “tontos” haciendo fotos. Todo un espectáculo de casi cuatro horas.
No puedo dejar de hacer, en este punto, una llamada a la protección de estos animales, singulares y casi humanos.
Empezaba el tiempo a empeorar de una manera extremadamente rápida. En la etapa de Puerto Madryn a Comodoro Rivadavia, de más de quinientos kilómetros nos visitó un fuerte viento de costado, que nos hacía circular totalmente inclinados y a una velocidad bastante reducida. La gran fuerza del viento dio comienzo después de visitar Punta Tombo, la mayor pingüinera de América del Sur. ¿Qué espectáculo! Por fin, los pingüinos. Nos deleitamos observándolos en las playas, en el campo, en sus cuevas… estaban por todas partes. Creo que uno al menos se hizo amigo nuestro, el que veis en la foto, posando como si nada.
La entrada en Comodoro Rivadavia, fue durísima; una bajada en curvas y larga que llega hasta el nivel del mar, rodeada de pozos de petróleo, entre pequeñas montañas y que hacían que el viento saliera encañonado hacia nosotros. Pero llegamos felizmente y nos dimos una buena cena, que la teníamos merecida, hombre.
Al día siguiente, con la resaca del viento del día anterior, nos dirigimos a Puerto San Julián, a través de Caleta Olivia.
Etapa ésta bastante tranquila, pero el viento de costado ya no nos abandonaría hasta la penúltima etapa. Rectas interminables, horizontes lejanísimos y algunos guanacos corriendo al lado de la carretera, fueron la tónica de este recorrido.
Al día siguiente, aunque teníamos previsto llegar a Chaltén, no pudimos hacerlo. Los avisos de mal tiempo, con lluvia y nieve nos desanimaron, ya que la totalidad del recorrido, desde el Atlántico al Pacífico, atravesando la provincia de Santa Cruz, es de ripio y en condiciones de lluvia no es recomendable; así nos lo hicieron saber los distintos camioneros a los que preguntamos.
Así que optamos por desviar nuestra ruta hasta Río Gallegos; una etapa también sufriendo los fuertes vientos de primavera en toda la zona.
El día 15 nos fuimos hacia El Calafate, donde pasaríamos dos noches, para poder desfrutar del Parque Nacional de los Glaciares. Nuestra idea era descansar un poco ahora que estábamos en el ecuador de nuestro viaje, pero al final no paramos de recorrer los distintos glaciares; el Glaciar Mayo, donde brindamos por todos vosotros con una copa con hielo del glaciar, el Spegazzini, el Upsala y, por supuesto, el majestuoso Perito Moreno. Una etapa en que hizo presencia la lluvia y un poco más tarde la nieve que, con el ripio hicieron que la etapa tuviera un gran interés.
Un recorrido de cerca de quinientos kilómetros nos esperaba el Viernes para llegar a Puerto Natales, ya en Chile. De aquí nos fuimos hasta Punta Arenas, por donde entraríamos ya a la Tierra del Fuego. Fue aquí donde volvimos a visitar una pingüinera, en una playa gélida, por la temperatura y por el viento, que apenas permitía abrir los ojos. Buena parte de la tarde la pasamos con nuestro amigos.
Al día siguiente nuestra etapa constaba de 600 kilómetros hasta Río Grande. Después de recorrer Chile por la costa nos dirigimos a Punta Delgada, donde, en ferry atravesamos a la Isla Grande de Tierra de Fuego, tras cruzar el el estrecho de Magallanes, aún en Argentina.
Al día siguiente llegaría nuestra meta, Ushuaia. Dejamos Chile y por carreteras entre inmensos lagos y bosques australes, visitamos Tolhium y la Estancia Viamonte, donde Tomás, su administrador, amablemente nos dio a conocer todo el proceso de la trasquila del ganado. Era una Estancia con 40.000 hectáreas y con 30.000 ovejas… inmensa, vamos. Y con todo esto nos dirigios a Ushuaia, nuestro destino y punto final del recorrido.
Esta noche hicimos una “queimada” en el monte a espaldas de la ciudad… nuestra meta estaba cumplida.
De vuelta, al día siguiente, en Buenos Aires, nuestro amigo Gustavo, nos acompaño a recorrer distintos lugares de la ciudad… la Boca, San Telmo, etc. (Gustavo, gracias por todo)
Y así, después de recorrer los 5.215 kilometros y a las 21:49 horas , dimos por finalizada nuestra pequeña-gran aventura en Argentina.
Si queréis echar un vistazo a nuestro álbum de fotos de todo el recorrido, podéis entrar a verlas.
Gracias y saludos para todos.


