San Miguel de Eiré
Situado en el concello de Pantón, se la conoce popularmente con el nombre de O Mosteiro; y perteneció a un cenobio benedictino fundado a comienzos del s.XII por una dama de la nobleza llamada Escladia Ordóñez.
En 1129 es dotada por el rey Alfonso VII. Y cuatro siglos después, en 1507, sus rentas se agregan al Hospital Real de Santiago y sus monjas al monasterio de San Paio de Antealtares.
A finales del s.XIX deja de ser iglesia parroquial y es agregada a S.Julián de Eiré.
Esta iglesia fue declarada Monumento Nacional en 1964.
Aunque los datos que se tienen se fechan a partir del s.XII quedan restos prerrománicos (una ventana geminada de arcos de herradura) que hacen pensar que pudo existir una iglesia anterior, del s.IX.
Del monasterio medieval sólo queda la iglesia de la segunda mitad del s.XII.
Es una iglesia sencilla, típica del románico rural, de una sola nave con cubierta de madera a doble vertiente, rematando en un ábside.
Entre la nave y el ábside hay una nave transversal sobre la que se levanta la torre, que no tiene acceso desde el interior del templo. Por eso en el interior se ve una cadena que cuelga del techo para poder tocar las campanas.
EXTERIOR
El templo resulta muy esbelto, sobre todo por la torre que se sitúa sobre la nave, anterior al ábside. Esta torre cuadrada, abierta con ventanas en sus cuatro costados, contribuye a que la iglesia sea una de las más originales del Románico gallego.
Destacan los canecillos de la nave y el ábside, y de las ventanas de la torre.
- Empezando por el lateral derecho del lado sur, en el primer canecillo hay una especie de cuerno sobrepuesto a otro, que simboliza la fuerza espiritual. El cuerno se utilizó en la E.Media como un amuleto que se ponía en lugares vulnerables, donde se suponía que moraban las fuerzas del mal o para ahuyentar a las meigas patentizando, por lo tanto, la presencia de Dios.
- A continuación hay varios con modillones esféricos y con racimos.
- Después hay otro con una esfera sostenida por reptiles, y otro con tres esferas en vertical.>![]()
- En el siguiente hay un gato al acecho. Es un gato con connotaciones fálicas, ya que en el medievo se le atribuía al gato la causa de los embarazos en las mujeres estériles. El método consistía en acariciarlo, mirarlo y oler sus genitales. Esta superstición fue perseguida por la Iglesia, pero no se pudo evitar que muchos creyentes acudiesen a estas prácticas.
- En la columna central del ábside hay un capitel que es una pieza única en el Románico gallego, y que evoca uno de los pasajes más terribles del Apocalipsis. Son los cinco caballos de destrucción, que según el Apocalipsis tenían cabezas de león y echaban por su boca fuego, humo y azufre, destruyendo todo lo que había a su paso.
- A continuación hay un cerdo, que simboliza la lujuria y la gula. Representa la degradación de las virtudes por su inclinación a alimentarse de inmundicias. Este es el motivo por el que judíos y árabes no comen cerdo, porque es un animal inmundo.
- El siguiente representa a dos personas en un acto erótico, fundidas en un abrazo y con los pies entrecruzados. Les faltan los genitales porque les fueron cortados, pero en su momento aparecían bien representados porque la Iglesia veía lícito la unión entre hombre y mujer como símbolo de procreación. Estas figuras eróticas también pueden denunciar el exceso que practicó cierto clero que se amancebaba con mujeres.
- En la parte norte, pared izquierda, el quinto canecillo vuelve a ser de tema sexual representando un falo.
- Le sigue otro en el que un hombre exhibe su pene erecto, sostenido por la mano derecha, mientras que la izquierda reposa en su cadera.
- El último canecillo representa a un mono que coge su falo, totalmente mutilado, con una mano, mientras con la otra se tapa los ojos. Estamos ante un símbolo del pecado, y un alegato contra la masturbación. Sólo un ser ciego puede cometer tales actos. Es una apelación a la moral sexual de la época y a las buenas costumbres, con el fin de corregir ciertos actos que la Iglesia no admitía y calificaba como vicios propios de la animalidad sexual.
La fachada oeste de la iglesia, que remata en un frontón triangular que se eleva sobre el nivel de la nave, tiene dos puertas y una pequeña ventana en la parte superior; la segunda puerta se sitúa a la altura del coro y posiblemente sirvió de comunicación entre la iglesia y otra construcción anexa.
En la fachada norte se encuentra la puerta más interesante por su decoración.
Las dovelas del arco se decoran con sencillas rosetas y en la clave un Agnus Dei.
A nuestra derecha se ven cinco rosas y a la izquierda seis, que representarían a los once apóstoles. Falta una rosa que es la que representaría a Judas. Las representaciones de la Última Cena siempre colocan a Judas en la última parte a la izquierda de Cristo, por eso falta una rosa a nuestra derecha.
Encima aparece una decoración de ajedrezado.
El tímpano con seis círculos entrelazados, y en las mochetas aparecen una serie de figuras que se pueden relacionar con la representación de un tetramorfos, de iconografía muy original.
A nuestra derecha hay dos figuras que representan a Marcos y Lucas, simbolizados por un león y un toro, animales solares que también representan a Cristo. Tienen la cara elevada hacia el cielo y las patas avanzando como queriendo representar la fuerza divina.
Enfrente hay una cabeza con barba. La barba es símbolo de virilidad, sabiduría y fuerza. Los israelitas llevaban barba como símbolo de prestigio, y a partir del s.V las imágenes de Cristo llevan barba.
Se aprecia la palma de la mano señalando el número cinco y la interpretación popular le confiere la dignidad del quinto evangelista.
Los otros dos están en el interior de la iglesia, en un capitel.
En el interior el tímpano también va decorado, y cada una de las dovelas que en el exterior tiene una roseta, se decora interiormente con una letra del abecedario.
INTERIOR![]()
En el interior del ábside, la bóveda de cascarón conserva pinturas del s.XVI representando a un Pantocrator, a la Virgen y a San Juan.
Del antiguo retablo sólo se conservan las imágenes de San Miguel, Santiago y la Virgen del Carmen. Destacan dos imágenes de S.Miguel y Santiago Peregrino, atribuidas a Cornelius de Holanda.
En el arco toral está el capitel citado que puede representar a los dos evangelistas, y enfrente una leona en celo, disputada por dos leones. Puede representar el adulterio como pecado castigado por la Iglesia, o un canto a la procreación que se da también en el mundo animal.
Y en el presbiterio hay un relieve con un lobo llevando un pan en la boca que representa el Anticristo. Lleva el rabo entre las piernas, símbolo de bestialidad, y por su ondulación semeja una serpiente.
Y para que no le falte de nada a esta iglesia, cuenta también con una pila bautismal decorada con dos franjas de cuerda en direcciones opuestas, que simbolizan el agua en movimiento y la posibilidad de acceder a la resurrección por medio del agua que purifica en el bautismo. En el centro hay motivos cruciformes. Hay un lirio, una concha y tres castillos.
En esta pila se realizaban bautizos por inmersión, de ahí su gran tamaño.
Por todo lo dicho y lo que queda por decir y por ver, Eiré es sin duda uno de los mejores y más puros ejemplares del románico de la Ribeira Sacra.
Autor: (c)Proyecto Patrimonio Ribeira Sacra





