La Semana Santa
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Artículo recuperado de Abril de 2.004
Según las Reglas aprobadas en el Concilio de Nicea, en el año 325 para determinar la situación del Domingo de Resurrección, éste se celebrará el Domingo siguiente al plenilunio (Luna Llena) inmediatamente posterior al 20 de Marzo, que oscila entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril. Del calendario judío se desprende la regulación de los meses y de las fiestas religiosas. El calendario, que toma como referencia básica las temporadas agrícolas. Situando así en el mes Nissán (el primero del año) la referencia al primer pleninunio del año y a partir de ahí se llega a las mismas fechas para la Semana Santa que en el Calendario romano.
El calendario islámico coincide plenamente con las fechas. Este se basa para los cálculos en el primer plenilunio del mes de Enero. Todos los calendarios tienen en común el marcar las calendas, que como queda dicho, son las fechas que toca leer, celebrar y conmemorar las vidas de los santos, es decir, son las celebraciones religiosas las que dan nombre y sentido a los calendarios. En este sentido, el calendario islámico no difiere en lo sustancial del romano, el hebreo o los cristianos. A través de los calendarios podemos conocer cuales son las actividades más significativas de cada cultura, y como la religión procura religarlas a la vida y a las fiestas, convirtiéndolas en culto, de manera que queden plenamente garantizadas su aceptación entusiasta y su perpetuación.
El calendario islámico pues, muy análogo al hebreo en este aspecto, nombra el tiempo por las grandes festividades y prácticas religiosas que tienen lugar a lo largo del año. Los nombres de los meses a partir del primer mes se llama Moharmen (Mes Sagrado); el 2º, Safar (Partida para la guerra); el 3º, Rabi (Primavera I; el 4º, Rabi II (primavera II); el 5º, Djurmada I (Verano I); el 6º, Djurmada II (Verano II); el 7º Radjeb (Abstinencia); el 8º, Chaabán (Germinación); el 9º, Ramadhán (Gran Calor), el 10º, Chaual (Emparejamiento de los animales); el 11º, Dhulcada (Descanso); el 12º, Dhullhidjah (Peregrinación). Pero, claro esta, junto a estas marcaciones preislámicas no faltan en ningún calendario musulmán la señalización de las fiestas religiosas: en el Rabí I se celebra, además del nacimiento de Mahoma la Primera Noche de Veneración por la institución de los grandes misterios y dogmas del islamismo. El primer Viernes de Radjed se celebra el día de la Concepción de Mahoma, la Segunda noche de Veneración. En el mismo mes se celebra, junto con la Concepción de Mahoma, la Tercera noche de Veneración. En el mes de Chaabán se celebra la Cuarta Noche de Veneración que se caracteriza por las muestras de espanto, por ser la noche en que los ángeles, situados a diestra y siniestra de los fieles musulmanes, ponen al día los libros en que se registran sus buenas y malas obras. Todo el mes de Ramadhan está consagrado al ayuno y la abstinencia; en él se celebra la Quinta Noche de Veneración y los Misterios Inefables. En esta noche se intensifican las plegarias, pues en ella las oraciones equivalen a mil lunas. En el mes de Chaual se celebra la Sexta Noche e Veneración y la fiesta de primer Beyram. En el mes de Dhulhidjah, el último del año, el de la Peregrinación, se celebra la Séptima Noche de Veneración, el segundo Beyram y la Peregrinación a la Meca. Cinco de los doce meses del año están declarados sagrados.
El calendario islámico, desde sus orígenes fue lunar; por lo que cada tres años había que añadir un decimotercer mes para evitar que las fiestas, que siempre guardan alguna relación ¡con la agricultura y la ganadería, se desplazasen de su estación. Tuvo que crearse para ello la figura del Nasi, un ministro de carácter religioso y civil cuya misión era proclamar los años embolísmicos (dimasah). Algo parecido ocurría en Roma antes de la reforma juliana del calendario. Pero aún quedaba un remanente de treinta y dos horas cada tres años, que escapaban a la regulación, por lo que la peregrinación a la Meca, que era sagrada, y por tanto de peregrinación antes del islamismo, en el año diez de la Hégira (632 de la era cristiana) se había desplazado ya de Octubre a Abril. Mahoma, tres meses antes de su muerte había prohibido la intercalación de un mes en los años embolísmicos ( fórmula copiada de los judíos residentes en Medina) y ordenó que en cada periodo de treinta años, once de estos fuesen �superabundantes�. Pero tampoco esta fórmula resolvía el problema, sino que dejó el calendario islámico en una inestabilidad que hace difícil establecer la correspondencia de cualquier fecha del calendario islámico con el nuestro.
El Calendario Lunar de los musulmanes hace que los ciclos se salgan de las estaciones ya que estas siguen el ciclo del sol. De esta forma podría celebrarse la Pascua en otoño y el año nuevo en la primavera. Esto solo ocurre en el calendario musulmán.
Por este motivo los musulmanes celebran el mes de Ramadhan en distintas estaciones del año, así para seguir su doctrina de Ayuno y Abstinencia resulta más fácil cuando este mes cae en los meses de invierno ya que al ser los días más cortos y no hacer tanto calor son más llevaderos los ayunos y las abstinencias del tipo que fueren.
ACARS(c)



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