Estoy más o menos al día de lo que se va diciendo-prometiendo ante la llegada de las elecciones municipales, por parte de distintos alcaldes de “distintos” ayuntamientos y me resulta chocante, cuando menos, que no ví ni oí noticia o promesa alguna sobre el medio natural de la Ribeira Sacra.
No llama la atención que lo más importante que tiene la Ribeira Sacra, su habitat, no llame la atención de ningún político? La ciudadanía tampoco pide nada con lo cual se puede adivinar un futuro incierto para nuestro medio natural.
A ver si cuando vayamos a preocuparnos ya es tarde, como siempre.
Ardilla roja.
Nací en una aldea de la Ribeira y ahora que ya sumo bastantes años observo como cambiaron las cosas en cuanto a los asuntos de la naturaleza y del habitat que tenemos en la actualidad.
Aunque no soy una experta observo que algunas plantas de las que antes había abundantemente ahora apenas se encuentran, que los pájaros, jilgueros, colibrís, etc. que antes anidaban y criaban ahora es casi imposible encontrarlos; no hay apenas ranas, que antes croaban por todos los lugares.
Incluso huele distinto.
El desarrollo que ha tenido la zona del Sil es exclusivamente vinícola y por lo tanto tienen que usar una gran cantidad de abonos, pesticidas, hervicidas, etc. para mejorar las cosechas.
La pregunta que me surge constántemente es si estos productos se están utilizando con cordura y si algún organismo lo tiene regulado.
Compruebo donde vivo, otra región eminentemente vinícola que “sulfatan” los viñedos ateniéndose a unas reglas establecidas por los consejos reguladores o por las administraciones, de modo que no dañen el medio ambiente.
Pregunté en alguna ocasión en la Ribera del Sil, a algún trabajador que sulfataba a diestro y siniestro, obteniendo una respuesta, yo diría que iganorante: “damos sulfato cada quince días, haga falta o no”.
Ya digo que no soy ninguna experta, pero me da la impresión de que las cosas no se están haciendo adecuadamente y que nuestro medio natural lo está pagando.
Sigo vigilante.
Ardilla roja.